Plantas de apartamentos

Cultivar orquídeas


El clima


Cultivar orquídeas no es difícil. Estas son plantas que se adaptan muy bien a vivir en casa, ya que la temperatura que necesitan para prosperar es moderada, incluso si algunas especies toleran muy bien el frío. Lo importante es que, de cualquier tipo que sea nuestra orquídea, tiene la posibilidad de beneficiarse de la excursión térmica: debe haber una cierta diferencia entre la temperatura del día y la de la noche (incluso cuatro o cinco grados menos son suficientes) . La alternancia de temperatura permite que las orquídeas desarrollen flores más numerosas y saludables. A diferencia de muchas otras plantas, con las orquídeas hay que tener especial cuidado durante el verano, cuando aumentan las temperaturas. El calor podría ser muy dañino para la orquídea. Es aconsejable colocarlos en un lugar con sombra y regarlos temprano en la mañana, cuando la temperatura aún no es demasiado alta. Durante el transcurso del día, es recomendable rociar agua fresca sobre la orquídea varias veces. Si la planta está dentro de la casa, es aconsejable mantenerla en la habitación más fresca y sombreada. Las orquídeas necesitan luz natural para sobrevivir bien, pero no deben exponerse a la luz solar directa: las hojas pueden quemarse y convertirse en presas de hongos y parásitos. Las orquídeas necesitan intercambio de aire: es suficiente abrir una ventana para crear el clima ligeramente ventilado que necesitan estas plantas. Hágalo si la temperatura lo permite varias veces al día: su orquídea se beneficiará de ello.

Para cultivar un pozo de orquídeas, el agua es muy importante: no solo en términos de cantidad, sino también de calidad. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que las orquídeas necesitan humedad: el clima húmedo es lo que las hizo prosperar en la naturaleza. Todas las mañanas se recomienda humedecer el suelo (sin tocar las hojas o el tallo de la planta), pero dependiendo del clima, los riegos pueden suspenderse por un cierto período de tiempo. Particularmente en los meses más fríos, antes de regar la orquídea, espere a que el suelo se seque y no tenga residuos de humedad. Pero cuando regamos la orquídea, también se requiere especial atención al tipo de agua que usamos. El agua con demasiada piedra caliza no es buena para este tipo de plantas, ya que demasiado calcio sería muy dañino para las orquídeas: evite usar agua del grifo, si es muy dura. Si es posible, use agua de lluvia para sus orquídeas, teniendo cuidado de almacenarla en un recipiente de plástico cubierto protegido contra agentes atmosféricos. Esta punta de agua tiene todos los elementos necesarios para la vida de la orquídea, sin tener demasiado calcio. De lo contrario, use agua purificada y muy dulce, agregue unas gotas de fertilizante líquido para orquídeas. Incluso el agua que es demasiado dulce puede dañar las orquídeas y oscurecer las hojas.Fertilizacion



Se recomienda el uso de un fertilizante especial para las orquídeas, ya que este tipo de producto generalmente contiene todos los elementos que necesitan estas plantas. El fósforo, el potasio y el nitrógeno son indispensables para las orquídeas, que proporcionan los elementos necesarios para el crecimiento de las diferentes partes de la planta. La fertilización es importante ya que las orquídeas son plantas caseras, que se mantienen en macetas: por lo tanto, el suelo del cual absorber los nutrientes es limitado. El fertilizante líquido se puede disolver fácilmente en el agua que le daremos a la orquídea durante el riego regular: evite exagerar con las cantidades y respete la dosis en el paquete. La orquídea puede fertilizarse una vez cada veinte días durante los meses de invierno y primavera, mientras que estas operaciones deberán hacerse menos frecuentes con la llegada de la temporada de invierno.

Cultivar orquídeas: trasplante



Otra operación fundamental que se debe llevar a cabo cuando se decide cultivar una orquídea es el trasplante, que debe realizarse a fines de la primavera, siempre que se note que las raíces han crecido lo suficiente como para llenar el florero actual o cada tres años. Proceda retirando la planta de la maceta y lavando las raíces con agua corriente. Las raíces deberán ser controladas, y las que estén enfermas o secas serán cortadas. Es aconsejable remojarlos durante unos minutos en una solución desinfectante especial, para que sean menos susceptibles a los hongos. El nuevo florero debe estar hecho de plástico transparente (para que las raíces también se beneficien de la luz solar): en la parte inferior puede colocar trozos de corcho, para crear drenaje de agua. Luego, la maceta se llena con el suelo apropiado por la mitad: en este punto, se coloca la orquídea y se agrega otro suelo y se compacta al lado de la planta.