Frutas y hortalizas

Cultivo de melón


Cultivo de melón


El cultivo de melones nos permitirá tener en nuestras mesas de verano una de las frutas más queridas, utilizada como aperitivo (junto con jamón) y como postre. Veamos los trucos a seguir para un cultivo exitoso.
Para tener una buena cosecha, de hecho, es aconsejable examinar cuidadosamente cuáles son las necesidades climáticas y culturales de esta fruta, a fin de colocar las plantas en el lugar ideal. Gracias a algunos pasos simples, es posible obtener un buen resultado, en términos de calidad y cantidad. En primer lugar, es bueno recordar que esta fruta requiere, para ser dulce y jugosa, un clima bastante cálido, con una temperatura ideal de alrededor de 25/30 grados.
Esta fruta, conocida como típica del período de verano, existe también en algunas variedades diferentes que se pueden consumir en invierno, los llamados melones amarillos.

Siembra



Antes de sembrar las plantas es necesaria una buena preparación del suelo: debe estar en un área cálida (así que prefiera las áreas expuestas a la luz solar directa) y con buen drenaje. De hecho, cualquier agua estancada podría hacer que las raíces de las plantas de melón se pudran y se sequen. Aproximadamente tres semanas antes de la fecha de siembra prevista, prepare el terreno cavándolo y fertilizándolo con estiércol (que se puede comprar en centros especializados para el cuidado de vegetales y plantas de jardín).
Tenga cuidado de eliminar todo rastro de malezas y malezas, que se alimentan de los elementos nutritivos destinados a los melones. Es necesario esperar tres semanas para garantizar que el suelo absorba los nutrientes y, por lo tanto, esté listo para albergar las semillas. Los melones se siembran en marzo en el semillero, teniendo cuidado de usar un suelo a base de turba: una vez que germinan las plántulas, se pueden trasplantar en el suelo preparado previamente.
Lo importante es que la temperatura no sea demasiado fría: ya debe estar a más de 12 grados centígrados. Las nuevas plantas deben colocarse a una distancia de al menos 60 centímetros entre sí: es necesario el mismo espacio entre una fila y otra. También es importante la operación de adelgazamiento de las plantas: una vez que crecen un poco, es aconsejable eliminar las que parecen más débiles y más frágiles, para que las que quedan tengan el espacio y la nutrición para desarrollarse.
Advertencia: a diferencia de muchas otras plantas similares (como la sandía), el melón no se puede cultivar en macetas.

Crecimiento



Para desarrollarse bien, las plantas de este tipo necesitan mucha agua. Por lo tanto, debemos regarlas con frecuencia, teniendo cuidado de no mojar las plantas o las hojas directamente, sino solo la tierra alrededor de las raíces. Mojar la planta significa hacerla más fácilmente presa de hongos y parásitos, lo que puede hacer que se enmohezca. No es necesario fertilizar las plantas durante el crecimiento: la fertilización realizada en el suelo antes de sembrar las plantas es más que suficiente. En lo que respecta al riego, se recomienda diluirlas cuando las frutas estén cerca de madurar: esto las hará más dulces y sabrosas.
Pero una operación fundamental para el crecimiento de las plantas de melón es otra operación, llamada cizallamiento, que debe llevarse a cabo con cuidado. Una vez que las plantas han comenzado a estirarse, de hecho es necesario cortarlas oblicuamente a la altura de la cuarta hoja. Esto llevará a la planta a desarrollar dos ramas laterales, a las que se deberá hacer el mismo tratamiento. Cada rama generará así una fruta: de la misma planta será posible obtener más fruta al mismo tiempo. La cobertura también debe hacerse una vez que nacen los frutos: las ramas deben cortarse a la altura de la tercera hoja (tan pronto como se verifique la quinta). De esta manera, la planta no continuará alargándose, y los nutrientes presentes en el suelo se utilizarán para el uso exclusivo del crecimiento del fruto.

La coleccion



Las frutas se cosechan en los meses cálidos: comienzan a fines de junio y en las zonas más cálidas puedes llegar hasta octubre. Existen algunos métodos para determinar cuándo la fruta está lista para ser cosechada: la primera es observar la cáscara: cuando el melón está listo para la cosecha, la cáscara adquiere la forma característica de "celosía" y el color que lo distingue. Es posible realizar una nueva verificación simplemente presionando suavemente un dedo sobre la piel: en el momento en que se ablanda, significa que la pulpa está madura en el punto correcto y que el melón está listo para ser recogido. La cosecha se realiza cortando bruscamente la rama justo por encima de la fruta misma (también es necesario cortar el pedúnculo que mantiene la fruta conectada a la planta).
Una vez cortado, los melones se mantienen en un lugar fresco y seco: mejor en el refrigerador, ya que los calurosos días de verano podrían traer los melones pudrirse rápidamente

Enfermedades



Ya hemos recordado cómo es necesario evitar cualquier estancamiento del agua, lo que llevaría a la pudrición de las raíces de la planta: sin embargo, no es el único peligro al que debemos prestar atención cuando decidimos intentar cultivar melones.
Es necesario armarse con insecticidas, ya que entre los enemigos de las plantas de melón hay insectos como los ácaros rojos, los pulgones y las mariquitas de melón. Por lo tanto, es necesario vigilar las plantas y los frutos, para poder intervenir a tiempo en la primera señal de advertencia, dando a la planta los productos curativos especiales.